{"id":16343,"date":"2020-03-27T18:18:59","date_gmt":"2020-03-27T18:18:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.matizando.com.ar\/?p=16343"},"modified":"2020-03-27T18:20:59","modified_gmt":"2020-03-27T18:20:59","slug":"indulgencia-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/?p=16343","title":{"rendered":"Indulgencia Global"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco hablo al mundo y pidi\u00f3 unidad<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<div class=\"row pb-content-type-text\">\n<div class=\"col-xs-12 col-print-12\">\n<p class=\"element element-paragraph\">El l\u00edder cat\u00f3lico di\u00f3 una indulgencia a los fieles que siguieron a trav\u00e9s de distintas plataforma la homil\u00eda.<\/p>\n<p>El marco sin dudas fue impactante, al ver al santo padre en una plaza desolada y solo acompa\u00f1ado por una tenue llovizna.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"row pb-content-type-text\">\n<div class=\"col-xs-12 col-print-12\">\n<p class=\"element element-paragraph\">\u201c<b>Un vac\u00edo desolador que paraliza todo a su paso. Se palpita en el aire, lo dicen las miradas<\/b>\u201d<\/p>\n<p class=\"element element-paragraph\">\u201c<b>Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los disc\u00edpulos del Evangelio nos sorprendi\u00f3 una tormenta<\/b>.&nbsp;<b>En esta tormenta estamos todos<\/b>\u00ab<\/p>\n<div class=\"row pb-content-type-text\">\n<div class=\"col-xs-12 col-print-12\">\n<p class=\"element element-paragraph\">\u201c<b>Ahora, mientras navegamos en mares complicados, te pedimos: Despierta, Se\u00f1or<\/b>\u201d<\/p>\n<p>\u201cEn medio del aislamiento donde experimentamos la falta de los afectos, escuchamos una vez m\u00e1s el anuncio que nos salva: \u00a1Ha resucitado y vive a nuestro lado!\u201d<\/p>\n<p>\u201cDejemos que reviavive la esperanza\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsta tarde me gustar\u00eda confiarlo a todos al Se\u00f1or, a trav\u00e9s de la Virgen, descienda sobre vosotros la bendici\u00f3n de Dios: Se\u00f1or, bendice al mundo, da salud al cuerpo y consuela los corazones. Nos pides que no sentamos temor, pero nuestra fe es d\u00e9bil, Se\u00f1or y tenemos miedo. Pero t\u00fa Se\u00f1or, no nos abandones a merced de la tormenta. Repite de nuevo: No teng\u00e1is miedo y nosotros junto a San Pedro volcamos en ti todo nuestro agobio porque sabemos que t\u00fa nos cuidas\u201d<\/p>\n<\/div>\n<hr>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"col-xs-12 col-print-12\">\n<p>El mensaje completo del Papa Francisco:<\/p>\n<p>\u201cAl atardecer\u201d. As\u00ed comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adue\u00f1ando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vac\u00edo desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.<\/p>\n<p>Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los disc\u00edpulos del Evangelio, nos sorprendi\u00f3 una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que est\u00e1bamos en la misma barca, todos fr\u00e1giles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.<\/p>\n<p>En esta barca, estamos todos. Como esos disc\u00edpulos, que hablan con una \u00fanica voz y con angustia dicen: \u201cperecemos\u201d, tambi\u00e9n nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es f\u00e1cil identificarnos con esta historia, lo dif\u00edcil es entender la actitud de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Mientras los disc\u00edpulos, l\u00f3gicamente, estaban alarmados y desesperados, \u00c9l permanec\u00eda en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, \u00bfqu\u00e9 hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dorm\u00eda tranquilo, confiado en el Padre \u2014es la \u00fanica vez en el Evangelio que Jes\u00fas aparece durmiendo\u2014.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigi\u00f3 a los disc\u00edpulos con un tono de reproche: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb (v. 40). Tratemos de entenderlo. \u00bfEn qu\u00e9 consiste la falta de fe de los disc\u00edpulos que se contrapone a la confianza de Jes\u00fas? Ellos no hab\u00edan dejado de creer en \u00c9l; de hecho, lo invocaron. Pero veamos c\u00f3mo lo invocan: \u00abMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb (v. 38).<\/p>\n<p>No te importa: pensaron que Jes\u00fas se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atenci\u00f3n. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que m\u00e1s duele es cuando escuchamos decir: \u201c\u00bfEs que no te importo?\u201d. Es una frase que lastima y desata tormentas en el coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n habr\u00e1 sacudido a Jes\u00fas, porque a \u00c9l le importamos m\u00e1s que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus disc\u00edpulos desconfiados.<\/p>\n<p>La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que hab\u00edamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra c\u00f3mo hab\u00edamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.<\/p>\n<p>La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutri\u00f3 el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas \u201csalvadoras\u201d, incapaces de apelar a nuestras ra\u00edces y evocar la memoria de nuestros ancianos, priv\u00e1ndonos as\u00ed de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.<\/p>\n<p>Con la tempestad, se cay\u00f3 el maquillaje de esos estereotipos con los que disfraz\u00e1bamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dej\u00f3 al descubierto, una vez m\u00e1s, esa (bendita) pertenencia com\u00fan de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb. Se\u00f1or, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que T\u00fa amas m\u00e1s que nosotros, hemos avanzado r\u00e1pidamente, sinti\u00e9ndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.<\/p>\n<p>No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.<\/p>\n<p>Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: \u201cDespierta, Se\u00f1or\u201d. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb. Se\u00f1or, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que T\u00fa existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: \u201cConvert\u00edos\u201d, \u00abvolved a m\u00ed de todo coraz\u00f3n\u00bb (Jl 2,12).<\/p>\n<p>Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elecci\u00f3n. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Se\u00f1or, y hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y podemos mirar a tantos compa\u00f1eros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Esp\u00edritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Esp\u00edritu capaz de rescatar, valorar y mostrar c\u00f3mo nuestras vidas est\u00e1n tejidas y sostenidas por personas comunes \u2014corrientemente olvidadas\u2014 que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del \u00faltimo show pero, sin lugar a dudas, est\u00e1n escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: m\u00e9dicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.<\/p>\n<p>Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas: \u00abQue todos sean uno\u00bb. Cu\u00e1nta gente cada d\u00eda demuestra paciencia e infunde esperanza, cuid\u00e1ndose de no sembrar p\u00e1nico sino corresponsabilidad. Cu\u00e1ntos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros ni\u00f1os, con gestos peque\u00f1os y cotidianos, c\u00f3mo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oraci\u00f3n. Cu\u00e1ntas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oraci\u00f3n y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb. El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvaci\u00f3n. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Se\u00f1or como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jes\u00fas a la barca de nuestra vida. Entregu\u00e9mosle nuestros temores, para que los venza.<\/p>\n<p>Al igual que los disc\u00edpulos, experimentaremos que, con \u00c9l a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. \u00c9l trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Se\u00f1or nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contenci\u00f3n y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un tim\u00f3n: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez m\u00e1s el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.<\/p>\n<p>Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro af\u00e1n de omnipotencia y posesi\u00f3n para darle espacio a la creatividad que s\u00f3lo el Esp\u00edritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.<\/p>\n<p>En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Se\u00f1or para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb. Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe p\u00e9trea de Pedro, esta tarde me gustar\u00eda confiarlos a todos al Se\u00f1or, a trav\u00e9s de la intercesi\u00f3n de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendici\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es d\u00e9bil Se\u00f1or y tenemos miedo. Mas t\u00fa, Se\u00f1or, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: \u00abNo teng\u00e1is miedo\u00bb (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, \u201cdescargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que T\u00fa nos cuidas\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco hablo al mundo y pidi\u00f3 unidad<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16344,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16343"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16343"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16343\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16346,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16343\/revisions\/16346"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16344"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matizando.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}