BRASIL: ES MOMENTO DE VOLVER
Tras la reelección de Lula, millones de brasileños que dejaron el país en busca de trabajo tienen hoy una razón concreta para mirar de nuevo hacia casa. No es una promesa vacía: hay un gobierno que dice querer recibirlos y un país que los necesita.
Hay una cifra que duele y esperanza a la vez. Más de 5,29 millones de brasileños están registrados en consulados fuera del país, y solo en Estados Unidos viven más de dos millones . Muchos se fueron con una maleta cargada de ilusiones y el corazón apretado. Se fueron a trabajar, a estudiar, a intentar una vida que aquí se hacía cuesta arriba. Se fueron, pero nunca del todo.
Este domingo, Brasil decidió. Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto para un cuarto mandato . Y más allá de las banderas y los discursos, hay un mensaje que atraviesa fronteras: el país que ustedes dejaron quiere volver a ser un lugar donde se pueda construir futuro.
Un país que dice «vuelvan»
El gobierno brasileño no habla de los que están afuera como números en un consulado. Existe un Guía do Retorno, preparado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que reúne orientaciones prácticas para quien decide regresar: desde trámites aduaneros hasta validación de diplomas, pasando por acceso a salud y emprendedurismo . Es una herramienta, sí, pero también es una señal. Alguien del otro lado está pensando en tu vuelta.
El programa Aqui é Brasil, coordinado por el Ministerio de Derechos Humanos, fue creado para acoger, proteger e insertar económicamente a los repatriados. Los datos oficiales muestran que entre febrero de 2025 y junio de 2026, más de 4.600 brasileños regresaron en 58 vuelos, la mayoría hombres y mujeres entre 18 y 49 años que trabajaban ocho horas o más por día en el exterior . Gente trabajadora. Gente como ustedes.
El trabajo que Lula promete
No se trata solo de un discurso de bienvenida. El plan de gobierno del nuevo mandato incluye medidas concretas para la economía popular: la «mayor política de crédito que el país ha conocido», según el documento oficial . Se amplían los programas de apoyo a micro, pequeñas y medianas empresas; se facilita el acceso al crédito; se estimula la digitalización y la productividad de los pequeños negocios . El techo del MEI sube a R$ 110 mil en 2027, y hay perdón de deudas tributarias para microempreendedores .
Para quien vuelve con experiencia, con ahorros modestos y con ganas de emprender, eso no es poco. Para quien vuelve buscando empleo, el fortalecimiento de la industria, la infraestructura y la educación técnica que promete el nuevo gobierno puede significar una puerta que antes estaba cerrada .
La verdad que también hay que decir
Volver no es fácil. Los que ya lo hicieron lo saben. Hablan de un «choque cultural reverso»: el costo de vida que asusta, el tránsito que desespera, la sensación de no pertenecer del todo al lugar que un día fue propio . No es una traición a la esperanza decirlo. Es honestidad. Volver es un acto de valentía, no de ingenuidad.
Pero también es cierto que el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y en varios países de Europa ha empujado a muchos de vuelta, a veces sin plan, a veces con el corazón roto . Si el retorno ya está ocurriendo, que ocurra con dignidad, con apoyo, con un gobierno que extienda la mano en lugar de dar la espalda.
El momento es ahora
Brasil no es perfecto. No lo fue cuando se fueron, no lo es ahora. Pero hay una diferencia entre un país que ignora a los suyos y uno que al menos intenta construir un camino de regreso. La reelección de Lula abre una ventana. No una garantía, no una promesa mágica. Una oportunidad.
A los que están lejos, trabajando bajo un sol que no es el suyo, extrañando el café, la familia, el portugués hablado sin esfuerzo: este artículo no les dice qué hacer. Solo les recuerda que hay un país que esta vez, al menos esta vez, parece estar mirándolos de vuelta.
Es momento de volver. No porque afuera todo sea malo, sino porque aquí, quizás, lo bueno pueda empezar a construirse con ustedes adentro.