Marcos Paz: ya trasladaron a más de 600 presos de Devoto y el Gobierno busca completar el operativo en las próximas semanas
La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, supervisa el procedimiento a través de un Comando Unificado Federal. La mudanza hacia el nuevo complejo penitenciario bonaerense avanza por etapas, mientras la distancia con los familiares aparece como uno de los principales cuestionamientos.
El histórico traslado de detenidos desde la cárcel de Villa Devoto hacia el Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz ya está en marcha y representa un paso decisivo para avanzar con el cierre del establecimiento porteño, que durante décadas funcionó en una zona residencial de la Ciudad de Buenos Aires.
El operativo comenzó el domingo 11 de octubre y, según los últimos datos difundidos el martes 13, ya fueron trasladados 609 internos, lo que representa aproximadamente el 40% de la población penitenciaria de Devoto. El procedimiento se desarrolla de manera progresiva y bajo un importante dispositivo de seguridad. <Cite refs={[«turn897085search3″,»turn897085search5»]}/>
La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, sigue de cerca el desarrollo de las tareas mediante un Comando Unificado Federal, creado para coordinar la planificación y ejecución de los movimientos, con participación de distintas fuerzas de seguridad.
En declaraciones recientes, la funcionaria reconoció la magnitud del desafío y expresó: “No es fácil… es muy significativo, nos preparamos mucho, tuvimos en cuenta todas las variables y estamos preparados”.
Un operativo de gran magnitud
El traslado constituye una operación de características excepcionales por la cantidad de personas involucradas, la logística necesaria y las medidas de seguridad que deben garantizarse en cada etapa.
El destino es el nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, construido sobre un predio de aproximadamente 80 hectáreas, de las cuales unas 60 corresponden al área construida. El establecimiento dispone de cuatro unidades de alojamiento de máxima seguridad y cuenta con espacios destinados a la atención sanitaria, la educación, las visitas y otras actividades vinculadas con la vida penitenciaria. <Cite refs={[«turn897085search1″,»turn897085search5»]}/>
La infraestructura fue concebida para recibir a la población alojada en Devoto y permitir el avance de un proceso de reorganización del sistema de detención federal en el área metropolitana.
La mudanza se realiza de manera escalonada. Cada contingente requiere controles, identificación de los internos, registro de pertenencias y un esquema de custodia durante el recorrido entre ambos establecimientos.
El debate por la distancia
Más allá de las condiciones edilicias y de seguridad del nuevo complejo, uno de los principales puntos de discusión está relacionado con la distancia que deberán recorrer familiares y allegados para visitar a las personas detenidas.
El cambio de establecimiento modifica las condiciones de acceso para quienes mantienen vínculos familiares con los internos, un aspecto que genera preocupación y cuestionamientos en torno a las consecuencias cotidianas de la mudanza. Organismos de derechos humanos también plantearon objeciones sobre la comunicación previa y la organización de los traslados. <Cite refs={[«turn897085search4»]}/>
La discusión, por lo tanto, no se limita a la infraestructura penitenciaria: también involucra las condiciones para sostener el contacto familiar y el acceso a la defensa durante el cumplimiento de las medidas judiciales.
Un cierre histórico para Devoto
El traslado responde al acuerdo firmado en 2018 entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para avanzar con la construcción del nuevo complejo penitenciario y posibilitar la desafectación de la cárcel de Villa Devoto.
Con el operativo en marcha, las autoridades buscan completar la reubicación de los aproximadamente 1.500 internos alojados en el establecimiento porteño. El cronograma se desarrolla por etapas y su avance dependerá de la ejecución de las tareas previstas y de las condiciones operativas y de seguridad.
La mudanza abre así una nueva etapa para el sistema penitenciario federal: mientras el Gobierno destaca la planificación y las características del nuevo establecimiento, el desafío será completar el proceso sin descuidar las garantías de las personas detenidas ni el vínculo con sus familias.