El nuevo reto viral que preocupa a las familias

Alerta entre las familias por un reto viral que incentiva a adolescentes a desaparecer durante 48 horas

La propuesta comenzó a circular nuevamente en redes sociales y genera preocupación por los riesgos que implica que menores se ausenten de sus hogares sin informar a sus familias. Especialistas recomiendan reforzar el diálogo y el acompañamiento sobre el uso de internet.

Un nuevo reto viral volvió a encender las alarmas entre familias y organizaciones dedicadas a la protección de niños y adolescentes. Se trata de una tendencia que incentiva a jóvenes a desaparecer durante 48 horas sin avisar a sus familiares, convirtiendo la preocupación que genera su ausencia en parte del desafío.

La modalidad no es nueva. Ya había sido detectada anteriormente y vuelve a aparecer en redes sociales, donde los desafíos pueden alcanzar rápidamente a adolescentes y generar conductas que, fuera del entorno virtual, pueden tener consecuencias reales.

La advertencia adquiere especial relevancia porque una desaparición voluntaria puede activar búsquedas, denuncias y distintos mecanismos de intervención destinados a localizar al menor.

Cuando un desafío virtual puede convertirse en un riesgo real

El problema no está solamente en el contenido del reto, sino en el comportamiento que puede generar. Ausentarse del hogar y cortar deliberadamente la comunicación con familiares puede dejar a un adolescente expuesto a situaciones que no necesariamente puede controlar.

Además, especialistas advierten que determinadas propuestas pueden llegar a los menores a través de diferentes espacios digitales, como redes sociales, videojuegos y plataformas de comunicación.

Por eso, la recomendación para las familias no pasa únicamente por controlar qué aplicaciones utilizan sus hijos, sino también por conocer con quién interactúan, qué contenidos reciben y qué desafíos circulan entre sus grupos de pares.

La conversación también es una herramienta de prevención

Frente a este tipo de situaciones, especialistas y organizaciones vinculadas a la seguridad digital recomiendan fortalecer el diálogo dentro de las familias.

Hablar sobre los riesgos de los desafíos virales, explicar que no todo lo que circula en redes es inofensivo y generar un espacio donde los adolescentes puedan contar aquello que les sucede sin temor a ser juzgados puede resultar fundamental.

La prevención también implica prestar atención a cambios repentinos en las conductas, nuevos contactos desconocidos, secretismo respecto del uso del teléfono o las redes y propuestas que involucren situaciones de riesgo.

Qué hacer ante una situación de riesgo

Si un adolescente se ausenta inesperadamente y no existe información sobre su paradero, no se debe esperar 48 horas para realizar una denuncia. Ante una desaparición, la familia debe recurrir inmediatamente a las autoridades correspondientes y aportar toda la información disponible que pueda contribuir a localizarlo.

La circulación de este tipo de retos vuelve a poner sobre la mesa una realidad que atraviesa a las familias: internet forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, y la prevención requiere acompañarlos también en ese territorio.

Más que perseguir cada nueva tendencia que aparece en las redes, el desafío para los adultos es estar presentes, escuchar, conversar y construir confianza, para que un adolescente pueda pedir ayuda antes de quedar expuesto a una situación peligrosa