La Rioja avanza con un régimen contra el sobreendeudamiento y la usura

El gobernador firmó el DNU 1293/2026, que establece nuevas herramientas de protección para quienes acceden a créditos de consumo. La medida contempla controles, mecanismos de conciliación y una emergencia de 180 días.

El Gobierno de La Rioja decidió intervenir frente a una problemática que atraviesa cada vez a más hogares: el sobreendeudamiento generado por créditos destinados a cubrir gastos cotidianos.

El gobernador Ricardo Quintela firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia 1293/2026, mediante el cual se crea un régimen provincial de protección para usuarios de créditos de consumo y se establecen herramientas destinadas a prevenir prácticas abusivas y fortalecer los controles sobre las operaciones financieras.

La decisión parte de un escenario concreto: familias que recurren al crédito para afrontar alimentos, medicamentos, servicios y otras necesidades básicas, quedando en algunos casos atrapadas en obligaciones que comprometen una parte significativa de sus ingresos.

Una emergencia por 180 días

Entre las principales disposiciones, el DNU declara por 180 días la emergencia económica, crediticia y social vinculada a las operaciones de crédito para consumo.

Durante ese período se prevén mecanismos orientados a facilitar la revisión y refinanciación de determinadas obligaciones, con el objetivo de evitar que situaciones de endeudamiento terminen provocando consecuencias económicas y sociales irreversibles.

El régimen también incorpora mayores exigencias de información para los otorgantes de créditos, mecanismos de registro y fiscalización y herramientas de conciliación para abordar los casos en los que las obligaciones se vuelven difíciles de sostener.

El eje: proteger al consumidor

Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que la medida no implica desconocer las deudas ni impedir la actividad financiera legítima.

El objetivo declarado es intervenir cuando existan situaciones de abuso, falta de transparencia o condiciones consideradas desproporcionadas, especialmente cuando el crédito es utilizado por las familias para cubrir necesidades esenciales.

La definición política que atraviesa el decreto es que la necesidad económica no puede transformarse en una herramienta de abuso.

En ese marco, el Estado provincial busca asumir un papel más activo en la relación entre consumidores y prestadores de crédito, con especial atención sobre el impacto que el endeudamiento tiene sobre los ingresos familiares.

Una discusión que excede al sistema financiero

La medida vuelve a poner en el centro del debate una cuestión que trasciende las tasas de interés: qué ocurre cuando los ingresos de una familia dejan de alcanzar para sostener el costo de vida y el crédito pasa de ser una herramienta excepcional a convertirse en una necesidad permanente.

El desafío para el Estado será ahora transformar las disposiciones del DNU en mecanismos efectivos de control, prevención y solución de conflictos.

Para el Gobierno riojano, la protección del ingreso familiar y el acceso a relaciones de consumo transparentes forman parte de una política destinada a contener las consecuencias sociales del endeudamiento.

En tiempos de crisis, el crédito puede ser una salida. Pero cuando la necesidad se convierte en negocio para el abuso, la discusión deja de ser financiera y pasa a ser social.

 

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