Argentina parecía eliminada, pero le ganó un partido épico a Egipto por 3 a 2 y avanzó a los cuartos de final
La selección argentina volvió a demostrar por qué es la campeona del mundo. En un partido que parecía perdido y que la dejó al borde de la eliminación, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó con personalidad, fútbol y empuje para derrotar 3-2 a Egipto en el Atlanta Stadium y avanzar a los cuartos de final del Mundial. Después de quedar 1-0 abajo en el primer tiempo y de volver a sufrir otro golpe en el complemento, la albiceleste encontró respuestas en el momento más difícil, de la mano de Lionel Messi, y selló una clasificación inolvidable.
El comienzo fue complejo para la Argentina. Si bien desde los primeros minutos presionó más arriba que en sus anteriores presentaciones y asumió el protagonismo, Egipto golpeó en su primera llegada de riesgo. A los 14 minutos, Yasser Ibrahim se anticipó de cabeza tras un centro de Marwan Attia y puso el 1-0 para el conjunto africano, que sorprendía al vigente campeón del mundo.
El defensor Yasser Ibrahim marcó el primero para Egipto ante la Argentina
El defensor Yasser Ibrahim marcó el primero para Egipto ante la Argentina
Aníbal Greco / Enviado Especial – LA NACION
La respuesta argentina llegó rápido. Apenas cuatro minutos después, Nicolás Tagliafico fue derribado dentro del área y el árbitro francés Francois Letexier sancionó penal. Messi se hizo cargo de la ejecución, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó el remate cruzado y sostuvo la ventaja de Egipto. El capitán argentino desperdició así una oportunidad inmejorable para igualar el encuentro. Y llegó a cuatro penales errados en los mundiales, el que más en la historia.
Lejos de caerse, el equipo de Scaloni monopolizó la pelota y generó una sucesión de situaciones de peligro. Alexis Mac Allister obligó a otra gran intervención del arquero egipcio con un cabezazo, Messi estrelló un tiro libre en el palo y Julián Alvarez también se encontró con una notable respuesta de Shobeir. La Argentina merecía mucho más, pero se fue al descanso en desventaja.
El complemento mantuvo el mismo desarrollo. La selección siguió instalada en campo rival y buscó el empate con paciencia, mientras Egipto resistía con orden y apostaba a lastimar de contraataque. Esa fórmula volvió a darle resultado a los africanos. Después de un tanto anulado por el VAR por una infracción previa sobre Lisandro Martínez, Mostafa Zico encontró su revancha y, tras una rápida transición comandada por Mohamed Salah y Haissem Hassan, convirtió el 2-0 que parecía sentenciar la historia.