UNLaR: Aprueban nuevo Estatuto con amplia mayoría
En una jornada considerada histórica para la educación superior riojana, la Asamblea Universitaria de la Universidad Nacional de La Rioja aprobó por amplia mayoría la reforma integral de su Estatuto, marcando un punto de inflexión en la modernización institucional. La iniciativa fue respaldada con 122 votos afirmativos, 14 negativos y 2 abstenciones, consolidando una nueva arquitectura normativa orientada a una universidad más moderna, eficiente y con mayores derechos para toda su comunidad.
La sesión reunió a 140 asambleístas, superando holgadamente el quorum legal de 82 miembros exigido por la normativa vigente. Tras la aprobación en general, se desarrolló un extenso debate democrático y nominal en el que se validó cada uno de los títulos del nuevo estatuto con un alto nivel de consenso entre los estamentos docente, nodocente, estudiantil y de graduados.
La rectora Natalia Albarez Gómez destacó el alcance histórico de la decisión al afirmar que la universidad “ingresa definitivamente al siglo XXI”, remarcando que la reforma era una deuda institucional que permitirá consolidar una casa de estudios más ordenada, planificada y preparada para responder a los desafíos actuales.
Modernización normativa y reordenamiento institucional
Uno de los principales ejes de la reforma estuvo centrado en la depuración normativa y la actualización legislativa. El vicerrector Luis Oscar Oviedo presentó el informe elaborado por la comisión ad hoc integrada por representantes de los distintos espacios políticos y estamentos universitarios.
Entre los cambios más relevantes se encuentra el reordenamiento estructural del Estatuto, priorizando la organización institucional antes de las actividades sustantivas de la universidad. Además, se trasladaron cuestiones operativas hacia futuras ordenanzas del Consejo Superior, con el objetivo de reducir burocracia y facilitar actualizaciones normativas sin necesidad de reformas estatutarias constantes.
También se actualizó el lenguaje institucional con terminología más inclusiva y acorde a la normativa ministerial vigente. En ese marco, se unificó la denominación nodocentes, se reemplazaron conceptos como “delegaciones académicas” por delegaciones universitarias, y se redefinieron criterios vinculados a competencias y alcances profesionales.
Cambios en la estructura universitaria
La reforma también introdujo modificaciones significativas en la organización interna de la universidad. Se eliminaron referencias a estructuras coyunturales o secretarías específicas para adoptar categorías institucionales más amplias y duraderas, como centros, institutos, observatorios, hospitales, escuelas y unidades didáctico-productivas.
En materia de posgrado, se eliminó la Escuela Superior como órgano estatutario paralelo, devolviendo mayor protagonismo a las unidades académicas y departamentos en la creación y propuesta de carreras.
Asimismo, se fortaleció la integración entre ciencia, tecnología e investigación mediante una redefinición del rol del CICyT, incorporando formalmente a las áreas científicas de departamentos y sedes regionales.
Más participación y menos gasto político
Uno de los puntos centrales de la reforma apunta a mejorar la gobernanza universitaria y optimizar el uso de recursos públicos.
Entre las principales modificaciones se destaca la ampliación de los mandatos de las autoridades electas: pasarán de 3 a 4 años, con posibilidad de una sola reelección consecutiva, en línea con la mayoría de las universidades nacionales.
También se amplió la participación política al consolidar la posibilidad de que docentes adjuntos, asociados y titulares ordinarios puedan postularse a Rectorado o Decanatos.
Respecto al sistema electoral, se redujo del 15% al 10% la diferencia necesaria para ganar en primera vuelta, manteniendo un piso mínimo del 40% de votos ponderados. Además, se eliminó la obligatoriedad de implementar boleta única electrónica, otorgando mayor flexibilidad técnica y presupuestaria al sistema electoral universitario.
Amplio consenso en la votación
El respaldo a la reforma quedó reflejado en la aprobación de cada uno de los títulos del nuevo Estatuto.
El Título 1, referido a principios y funciones, fue aprobado por unanimidad. El Título 2, sobre organización universitaria, obtuvo 120 votos positivos. El Título 3, sobre comunidad universitaria, alcanzó 119 adhesiones, mientras que el Título 4, enfocado en actividades universitarias, recibió 122 votos favorables.
El Título 5, correspondiente al régimen electoral, fue uno de los más respaldados con 132 votos afirmativos. El Título 6, referido al régimen económico, financiero y patrimonial, también fue aprobado por unanimidad.
Los títulos vinculados al régimen de incompatibilidades, convivencia, tribunal universitario y disposiciones generales obtuvieron 128 votos positivos cada uno, cerrando con la aprobación del régimen transitorio por 121 votos afirmativos.
Un nuevo capítulo para la universidad pública
Durante el cierre de la Asamblea, distintas voces destacaron la importancia de la reforma. La decana de la sede Chamical, Stela Maris Quintero, subrayó el fortalecimiento de la territorialidad universitaria, mientras que representantes docentes, nodocentes y estudiantiles valoraron la ampliación de derechos y el fortalecimiento institucional.
En su mensaje final, la rectora vinculó esta reforma con las mejoras de infraestructura, modernización tecnológica y fortalecimiento académico que impulsa la actual gestión. Además, remarcó que en un contexto desafiante para la universidad pública argentina, el camino debe sostenerse sobre tres pilares: orden, trabajo y calidad académica.
Con esta aprobación, la UNLaR abre una nueva etapa institucional que busca consolidar una universidad más moderna, participativa y preparada para los desafíos del futuro.
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