Dolor en el rock nacional: Murió el Indio Solari y nace el mito eterno
El rock argentino ha perdido a su faro más enigmático y convocante. Carlos Alberto «El Indio» Solari falleció la madrugada de este viernes 5 de junio a los 77 años en su casa de Parque Leloir, en Ituzaingó, dejando un vacío imposible de llenar en el corazón de millones de seguidores. El legendario líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que batallaba desde hacía una década contra la enfermedad de Parkinson, dejó de existir físicamente para transformarse, de manera definitiva, en la leyenda más grande de la música popular del país.
Su deceso marca el fin de una era dorada, pero enciende una inmortalidad que se mantendrá viva en cada rincón donde suene una de sus canciones. El magnetismo de su figura, caracterizado por su estricto bajo perfil y una lírica cargada de metáforas brillantes, lo convirtió en el referente absoluto de la contracultura y la resistencia artística e independiente. Su última conexión formal con el plano público se había producido en enero pasado, cuando hizo llegar su agradecimiento por la distinción del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Buenos Aires.
El legado inabarcable del capitán de la nave ricotera
La historia grande de nuestra música empezó a escribirse en 1975 en La Plata, cuando el Indio dio vida a Los Redondos. Sin el respaldo de los grandes medios y apostando siempre a la autogestión, la banda construyó una mística religiosa que transformó los conciertos en masivas e inolvidables «misas». Álbumes de la talla de Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito se convirtieron en la banda de sonido de la realidad social y cultural del país hasta la separación del grupo en 2001.
Posteriormente, al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, ratificó que su romance con el público era eterno. Placas como El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte sostuvieron bien en alto la vigencia de su pluma creativa.
Luego de su histórico y multitudinario concierto en Olavarría en 2017, la progresión del Parkinson —que él mismo había revelado ante su gente en Tandil en 2016 con la recordada frase «el Parkinson me anda pisando los talones»— lo obligó a bajarse definitivamente de las tablas en 2023. Sin embargo, su mente creadora nunca se detuvo: desafió a la enfermedad refugiándose en el estudio de grabación, publicando material literario y valiéndose de la tecnología holográfica para seguir presente en los espectáculos de su banda. Hoy el rock llora a su guía, pero la bandera de su poesía seguirá flameando por siempre.
Redacción: www.Matizando.com.ar Correo: prensalarioja@yahoo.com.ar Portales Asociados: www.AldoPortugal.com.ar – www.LaRiojaChayera.com.ar