Quien Lastima al Peronismo Riojano

A medida que el calendario político avanza, el ecosistema del justicialismo riojano se interna en una fase de canibalismo silencioso. Mientras el gobernador Ricardo Quintela define su proyección, el abanico de aspirantes a sucederlo se despliega en una coreografía de lealtades relativas, ambiciones presupuestarias y operaciones en las sombras. En este escenario, la oposición se convierte en una espectadora de lujo ante un peronismo que parece decidido a erosionarse desde sus propias entrañas.

La vidriera de los sucesores: El juego de los nombres

El tablero sucesorio presenta figuras ya instaladas en el imaginario oficialista. En el flanco femenino, Florencia López, Teresita Madera y Gabriela Pedrali mantienen perfiles activos, midiendo cada paso en una danza de equilibrios. Por el lado masculino, nombres como Armando Molina, Juan Luna Corzo y Rodrigo Brizuela y Doria asoman como las fichas con mayor rodaje institucional.

Sin embargo, la ambición no se agota allí. Desde el núcleo duro del «quintelismo», figuras como Harry Pérez, Gonzalo Becerra y Alfredo Menem pujan por un lugar en la mesa de decisiones, intentando romper el techo de cristal de la vieja guardia.

El poder real: Sombras, intendentes y presupuestos

Fuera de los flashes, el destino de la provincia se negocia en despachos donde el aire se corta con cuchillo. Fernando Rejal, Ariel Puy Soria y Beder Herrera operan desde una penumbra estratégica, moviendo hilos que solo los iniciados alcanzan a percibir.

En simultáneo, los intendentes del interior han comenzado su propia diáspora táctica hacia las cámaras legislativas. Luis Orquera (Bermejo), Dara Rodríguez (Llanos Sur) y Federico Sbiroli (Centro) ya han marcado sus territorios, buscando refugio en bancas de Diputados y Senadores antes de que la tormenta sucesoria desmorone las estructuras locales.

La disonancia lunista y el factor Bosetti

Dos fenómenos paralelos terminan de fracturar el relato de unidad:

  1. El Lunismo: Con un pie firme en un ministerio de alto presupuesto, el sector liderado por Gsutavo Anibal Luna asegura su plataforma y la respalda con su conglomerado de medios. La crítica interna es feroz: se cuestiona una construcción basada en la billetera estatal y no en la legitimidad de las urnas, su hermana Teresita, critica públicamente funcionarios del quintelismo, su hermano Carlos en las entrañas mismas del partido, donde no ve su retirada para generar espacio de renovación, son un cuadro de discusion a presion.

  2. El Factor Bosetti: El ex vicegobernador Gabriel Bosetti ha perfeccionado su «espada de Damocles». Utilizando su estructura mediática, juega a una independencia ambigua, abriendo micrófonos a La Libertad Avanza y erosionando al gobierno desde una supuesta neutralidad que, en La Rioja, todos conocen como un «modus operandi» de presión política. 

Conclusión: El peligro del ensimismamiento

El drama del Partido Justicialista riojano radica en su incapacidad para unificar un discurso. El pedido de «renovación» choca de frente con dirigentes enquistados que se sienten merecedores de dos décadas más de permanencia. Es la «disonancia del cambio sin cambio»: un discurso que se resquebraja al no poder ofrecer caras nuevas a una sociedad agotada de las viejas fotos marcadas por el clientelismo.

Hoy, el peronismo riojano no mira a la gente; se mira al ombligo. Y en ese ensimismamiento, corre el riesgo de desangrarse antes de llegar a la meta, permitiendo que la oposición gane terreno sin siquiera haber movido una pieza.


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