El impacto de un posible bloqueo en Ormuz sobre la energía en Argentina

Entre la Emergencia Local y la Crisis Global

Mientras el Gobierno Nacional extiende la emergencia energética hasta 2027 para ganar tiempo en la construcción de infraestructura, el tablero internacional presenta una amenaza que podría jaquear cualquier planificación interna: la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, por donde circula el 20% del petróleo mundial, es el «termómetro» que define si el gasoil y las naftas seguirán subiendo en las estaciones de servicio riojanas.

El reciente Decreto 49/2026, que prorroga la emergencia en el transporte y distribución de gas, admite que Argentina dependerá del Gas Natural Licuado (GNL) importado durante al menos dos inviernos más. Esta vulnerabilidad nos expone directamente a los conflictos en Medio Oriente. Un bloqueo o restricción en el Estrecho de Ormuz no es un problema lejano; es un factor que encarece el flete y el seguro de cada barco que llega a nuestras terminales de regasificación.

El «Cuello de Botella» de la Economía Mundial

El Estrecho de Ormuz es un paso angosto que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico. Es el canal vital para el crudo de Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes y Kuwait. Cualquier cierre o incidente bélico en esta zona dispara automáticamente el precio del barril de Brent, la referencia que utiliza Argentina para fijar sus precios internos.

Implicancias para Argentina: El riesgo de «importar» inflación

El contraste entre la normativa interna y la crisis global revela tres frentes de riesgo para nuestro país:

  1. Costo de la Energía Eléctrica: Argentina utiliza gas importado para generar electricidad en sus centrales térmicas. Si el precio internacional vuela por un bloqueo en Ormuz, el costo de generación se dispara, obligando al Gobierno a elegir entre aumentar los subsidios (afectando la meta fiscal) o trasladar el costo a las tarifas de los usuarios.

  2. Abastecimiento de Gasoil: Como bien alerta el sector de transporte de cargas, Argentina aún no es autosuficiente en gasoil premium. Un conflicto en el Estrecho reduce la oferta global, encarece el combustible para el agro y el transporte, impactando directamente en el precio de los alimentos que llegan a las góndolas de nuestra provincia.

  3. Presión sobre las Reservas: El decreto de emergencia fija un «precio tope» para el gas importado basado en marcadores internacionales. Sin embargo, si Ormuz se bloquea, no hay tope que valga frente a la escasez, lo que obligaría al Banco Central a erogar más dólares de los previstos para garantizar que no haya cortes de suministro en 2026 y 2027.

La urgencia de la soberanía energética

Este escenario internacional explica por qué el Ejecutivo Nacional insiste en que las obras de infraestructura (como el Reversal del Norte y la ampliación de gasoductos) son una cuestión de seguridad nacional. Hasta que el gas de Vaca Muerta no llegue de forma masiva y fluida a todo el país, la Argentina seguirá siendo «rehén» de la estabilidad en una franja de mar a 13.000 kilómetros de distancia.

Desde Matizando.com.ar, seguiremos analizando cómo los ruidos de tambores de guerra en el Golfo se traducen, casi en tiempo real, en el costo de vida de los riojanos.