Felipe Varela: Un modelo de gestión basado en el hermetismo y la continuidad familiar
Bajo la sombra de casi dos décadas de influencia política, la gestión del intendente Hugo Páez en el departamento General Felipe Varela atraviesa su momento de mayor cuestionamiento. Sectores de la comunidad y referentes locales advierten sobre una conducción que se caracteriza por la falta de canales de comunicación con los vecinos y un modelo de poder que ha rotado entre familiares y aliados desde el año 2007, sin lograr los resultados estructurales que el departamento demanda.
La trayectoria de Páez —quien ha pasado por la intendencia, el Concejo Deliberante y la Legislatura provincial— es vista hoy bajo la lupa de la «continuidad ininterrumpida». El esquema político, compartido históricamente con el exintendente Yamil Sarruff, mantuvo al municipio bajo una misma línea de mando durante casi 20 años, alternando incluso con el cuñado de Páez en la jefatura comunal. Para muchos, este «enroque» ha consolidado un modelo que hoy luce agotado y distante del día a día del ciudadano.
Un presente marcado por el estancamiento
A dos años del inicio de su actual mandato, los reclamos en Villa Unión y distritos aledaños se multiplican. La crítica central apunta a que la experiencia acumulada en el poder no se ha traducido en una transformación de la realidad económica regional:
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Economía de dependencia: El departamento sigue exhibiendo una fuerte dependencia del empleo público, con un sector privado que no logra despegar y oportunidades productivas que se perciben escasas.
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Turismo a paso lento: Pese a ser la puerta de entrada al Parque Nacional Talampaya, el desarrollo turístico local es señalado como insuficiente frente al potencial del recurso.
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Deterioro de servicios básicos: El malestar vecinal es palpable ante el estado crítico de las calles, las deficiencias en el alumbrado público y las constantes demoras en los trámites administrativos municipales.
La falta de comunicación: El muro entre el municipio y el vecino
Uno de los puntos más críticos señalados por la comunidad es el hermetismo oficial. La gestión es percibida como un esquema que no comunica sus actos de gobierno, no escucha las demandas de los barrios y evita el diálogo abierto con los sectores que no forman parte del círculo político tradicional.
¿Estabilidad o agotamiento?
El debate en Felipe Varela es hoy una encrucijada política. Mientras el oficialismo local intenta refugiarse en la articulación con el Gobierno Provincial como principal activo, la sociedad civil se pregunta si esta continuidad representa estabilidad o si se ha convertido en el lastre que impide el crecimiento. Con más de 20 años influyendo en el destino del departamento, Hugo Páez enfrenta el dilema de revertir este estancamiento o quedar señalado como el responsable de un modelo que cerró sus puertas a la renovación y a la gente.
Redacción: www.Matizando.com.ar
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