Movilización Sindical
En la antesala de una nueva jornada de protesta, el Gobierno Nacional ha restado trascendencia a la movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) frente al Congreso Nacional. Tras haber cedido en puntos neurálgicos de la reforma laboral para garantizar su tratamiento en el Senado, en los despachos de la Casa Rosada predomina la convicción de que la convocatoria será minoritaria y no representará una amenaza real a la agenda legislativa del oficialismo.
La estrategia oficial consiste en «bajarle el precio» a la protesta, fundamentada en que la central obrera no logró el consenso interno necesario para llamar a un paro general. Para el Poder Ejecutivo, esta movilización es una muestra de debilidad del sector sindical frente a un proyecto que ya cuenta con las modificaciones exigidas por los propios gremios y gobernadores.
El análisis desde Balcarce 50
Fuentes cercanas a la presidencia sostienen que el protocolo de seguridad ya está definido y que el clima de preocupación es nulo en comparación con otros tiempos de lucha sindical:
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Falta de paro general: El Gobierno interpreta que la decisión de la CGT de no paralizar las actividades económicas afectará drásticamente el nivel de asistencia en la Plaza de los Dos Congresos.
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Impacto de las concesiones: Al haber garantizado la continuidad de los aportes solidarios y de las obras sociales, el oficialismo considera que los motivos de fondo de la protesta han sido mayormente desactivados.
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Protocolo de Seguridad: Se espera una aplicación estricta del protocolo de orden público para asegurar la libre circulación en las avenidas aledañas al Parlamento, anticipando una jornada sin grandes conflictos.
Un escenario de lucha fragmentado
Desde el «ecosistema libertario» vaticinan que la adhesión será significativamente menor a las históricas movilizaciones cegetistas. A pesar de que la convocatoria nuclea también a movimientos sociales, organizaciones piqueteras y partidos políticos de oposición, en el oficialismo confían en que el debate en la Cámara Alta seguirá su curso sin interferencias externas de magnitud.
Para la gestión nacional, la verdadera batalla ya se ganó en la mesa de negociaciones técnica, dejando a la calle como un escenario de expresión política que consideran en declive frente a la necesidad de avanzar con las reformas estructurales que propone la administración central.
Redacción: www.Matizando.com.ar
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