Organismos de DD.HH. reclaman que se investigue la parte civil del golpe

Tenemos un largo camino recorrido buscando que el Poder Judicial nos represente”, se escuchó en el escenario. “Hoy llegó la hora de gritar muy fuerte que el tiempo de las corporaciones se terminó y que en la calle se exige un cambio fundamental para que empiece a ser un Poder que nos represente a todos.” Desde el escenario montado en Plaza de Mayo, Marta Vázquez, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Lita Boitano, de Familiares, y Estela Carlotto, de Abuelas, abrieron la lectura del documento consensuado por los organismos de derechos humanos.
El documento que dialogó con el bullicio de las 130 mil personas que los organizadores contaron en la Plaza tuvo como eje la consigna con la que se convocó la conmemoración de este 24 de marzo, expuesta a los dos lados del escenario: “A 37 años del golpe cívico militar, por una justicia democrática. Basta de corporaciones”. Los organismos recordaron la consigna de la marcha del año pasado, sobre el rol del poder económico en la dictadura. Ahora señalaron avances en ese y otros aspectos, pero también todo lo que todavía falta. “No nos representan los jueces de la dictadura que cometieron delitos de lesa humanidad y siguen en actividad, no nos representan los miembros de la corporación judicial que impiden la vigencia plena de la ley de medios”, dijeron. Y en ese contexto se escuchó: “Exigimos que la ley de medios tenga vigencia plena y podamos tener de una vez por todas una Patria con todas las voces”.

Con el tono de una fiesta, la marcha empezó a concentrar a las dos de la tarde, en el cruce entre 9 de Julio y Avenida de Mayo. Las remeras verdes de HIJOS, ahora con la consigna Verdad, Memoria, Justicia y Alegría se alinearon detrás de la bandera con la imagen de los desaparecidos. Alicia Usardi buscó el lugar de uno de sus desaparecidos: “Mirando todo esto me acuerdo del sepelio de Chavez”, dijo. “A todos ellos les estamos haciendo la guardia de honor, una guardia pública, popular, en paz, el pueblo acá hoy y hace la guardia de honor a nuestros compañeros desaparecidos.”

Atrás, Carlos Rice, de HIJOS, apuró la bandera de salida. Tenía una boina de cardenal en la cabeza: “La cúpula de la Iglesia también fue la dictadura”, decía. “Lo estamos diciendo nosotros, los hijos –dijo–, a 37 años del golpe, me puse esto por la asociación con el nuevo papa, para denunciar a la Iglesia que siempre calló. Pero hay que destacar que hubo una Iglesia que tiene sus desaparecidos, y mi viejo (Patrice Rice) es uno de los sobrevivientes”. Horacio Pietragalla, diputado y nieto recuperado, dijo que “en estos 37 años tuvimos una década ganada por los 400 represores con condena”.

Hacia la Avenida de Mayo, con la bandera en andas, estaba Guillermo Pérez Roisinblit, nieto recuperado: “Esta es la segunda vez que vengo”, dijo. La primera vez buscó desesperado la foto de su padre entre miles de imágenes. “Me puse al lado de la foto como si me agarrara de las gambas de mi viejo y no lo quería soltar porque no entendés que los otros lo pueden llevar de la misma manera”.

Detrás de los organismos marcharon las agrupaciones políticas y sociales. Los cartoneros de la cooperativa Madreselva. La federación Palestina y Armenia. El Mocase, los pueblos originarios. Una enorme bandera de la UES; la FES de los secundarios. Tres jóvenes de Villa 20 vendieron remeras de Hugo Chávez y Néstor Kirchner abrazados, producto de una cooperativa de trabajo. “Y del proyecto”, dijo uno, “que nos cambió la vida”. La Cámpora, Unidos y Organizados y el Movimiento Evita, La Martín Fierro avanzaron atrás. “¡Todos pibes!”, dijo uno cuando vio a La Cámpora entrar a la Plaza. Sonó la gloriosa Jotapé, con tono de fiesta, murga y batucada. La Cámpora avanzó con muñecos enormes en el aire. Unos, con togas y hábito de jueces; otros, con remeras de La Cámpora y la JP. “¡Es la justicia de los jóvenes peronistas de los ‘70”, interpretó un vecino desde la vereda. Había quien sacaba fotos, otros esquivaban a otros para ganar algo de lugar sobre las veredas.

A las cinco, con la Plaza repleta, había columnas todavía esperando a lo largo de la Avenida de Mayo y en los laterales de 9 de Julio. Nuevo Encuentro no llegó a entrar. Desde el escenario, se anunció una y otra vez que las organizaciones seguían ingresando. Esta vez, el palco central no quedó entre la Pirámide y el Cabildo, sino más cerca de la Casa Rosada, por lo que hubo casi un tercio de plaza más libre. Termos, mate y niños, en cada cantero. Pibes. La fuente como butaca.

El cartel quedó a pocos metros del escenario: Justicia Legítima, decía y atrás se ubicaron varios integrantes del Poder Judicial y la Procuración. El camarista Alejandro Slokar, los jueces Carlos Rosansky, Pablo Vega y los fiscales Carlos Gonella, Hernán Schapiro, Abel Córdoba, entre otros. Jorge Auat, fiscal jefe de coordinación de las causas de lesa humanidad, dijo: “El 24 de marzo es el día en el que el Estado pasó a la clandestinidad con todas sus instituciones. Nosotros estamos aquí por un imperativo ético y moral de sostener nuestro repudio a semejante ignominia”. Javier de Luca, fiscal ante la Cámara, aclaró: “Estamos acá para diferenciarnos de muchas asociaciones de jueces y magistrados que en esta fecha no dicen nada”.

La Catedral formó otro escenario. Algunos policías visibles estaban ahí, del lado de adentro. Una agrupación colocó un alusivo afiche del padre Carlos Mugica. Otra puso cuadros en las vallas e invitaba a los transeúntes a “Bajá tu propio cuadro”. Cuadros de Mirtha Legrand, Hugo Biolcati, Héctor Magnetto y, el que más se bajó, Mauricio Macri.

A las seis y cuarto arrancó la lectura del documento. “Que bochinche…,¿ no?”, dijo Marta Vázquez que paró, dejó que la Plaza aclamara y siguió. “Estamos acá para compartir un año más este inmenso acto de militancia, para recordar que hace 37 años, el 24 de marzo de 1976, se cometió un golpe de Estado cívicomilitar. Otro intento más para detener las luchas populares. La Junta Militar, integrada por los genocidas Jorge Rafael Videla….”, dijo y la Plaza gritó ¡genocida! Marta pidió esperar a nombrar a todos juntos pero la Plaza volvió a gritar genocidas cuando escuchó: “Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti”.

La consigna por una Justicia democrática marcó todo el documento. Cruzó pasado y presente, puntualizó continuidades. Mariano Ferreyra y el pedido de perpetua para José Pedraza en la sentencia que se acerca y puede servir, como se dijo, en las causas pendientes por los asesinatos de Maxilimiliano Kosteki y Darío Santillán y el rol de Eduardo Duhalde, y el crimen del maestro Carlos Fuentealba y el juicio a Jorge Sobisch. El reclamo de Susana Trimarco que “vive casi las mismas situaciones que nosotros hace más de 30 años”, dijeron. Por eso, “comprobamos que falta demasiado, que el Poder Judicial sigue estando al servicio de unos pocos: de los poderosos”.

“Hay muchas cosas que quedan por hacer y otras sobre las que se avanzó como nunca”, dijeron. “Se ordenó investigar a Loma Negra y el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca; se procesó a Pedro Blaquier; se destituyó a los jueces Otilio Romano y Luis Miret”. Y dijeron: “Pero como dijimos el año pasado, los grupos económicos también fueron la dictadura. No pueden quedar impunes y tenemos que avanzar en las responsabilidades de Mercedes Benz, Acindar, La Veloz del Norte, Astarsa, Fiat, Techint, Macri, City Bank, La Nación, Clarín, Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, Ford, Loma Negra y tantas otras empresas. Hace pocos días murió uno de los ideólogos de ese plan económico de hambre y exclusión que atentó contra las victorias y derechos de los trabajadores: José Martínez de Hoz. Murió impune, pero con la condena social de todo el pueblo.”

Los organismos de derechos humanos exigieron a la Cámara de Casación y a la Corte acelerar las sentencias firmes; recordaron que hay genocidas condenados a perpetua que todavía siguen en libertad. Reclamaron la apertura completa de los archivos. Y hacia el final, Estela Carlotto le dijo a esa Plaza que hay que ir por más. “Es necesario mirar para atrás y pensar qué luchas empezaron hace mucho y en esta década llegaron a ser victorias. Esta democracia tiene más derechos: vamos a defenderlos e ir por más. Acá estamos todos juntos. Sintiéndonos parte de la historia”.

La nota distintiva de la jornada la pusieron los integrantes de la revista La garganta poderosa, quienes distribuyeron arcos de fútbol a lo largo de toda Avenida de Mayo y en la Plaza. En cada uno de ellos, el arquero llevaba la careta de un personaje ligado a la dictadura. “Cómplices civiles a los penales”, decía un cartel. Otro integrante del grupo disfrazado de juez invitaba a patear penales. Quienes recibían los pelotazos eran Pedro Blaquier, Héctor Magnetto, Mariano Grondona, Chiche Gelblung, Otilio Romano, Franco Macri, Cristian von Wernich y tantos otros.

fenix 951