Estudiantes: a 10 años de la última gesta en la Copa Libertadores

Hace exactamente una década, y con el apoyo de unos seis mil hinchas que se encargaron de silenciar a la marea azul que había invadido el estadio Mineirao, Estudiantes regresaba a los primeros planos del fútbol continental y mundial con la obtención de su cuarta Libertadores. «Siempre hay que tener un sueño, una visión superadora, un objetivo para crear ilusiones. Las ilusiones son como las alas de las aves, sin ellas no podemos volar. Creo que lo importante fue el día a día, había que ser fiel a la historia», dijo a Télam el DT Sabella al rememorar la final ganada ante Cruzeiro.

Al respecto, Verón reveló: «No me imaginé levantar la Copa. Fue algo impensado en la previa y no fue fácil el desarrollo. Creo que nos sirvió como experiencia la final de la Sudamericana que habíamos perdido seis meses antes con Inter de Porto Alegre. Y también que desde el primer día Alejandro transmitió algo distinto desde la sencillez; e involucró a todos para hacernos sentir importantes».

Sabella admitió que el certamen nunca se presentó como fácil. «Si no le ganábamos a Deportivo Quito, a los pocos días que asumí el cargo, prácticamente nos despedíamos de la Copa. No podía pensar más allá. Era la peor manera de empezar un ciclo en el equipo que quiero y en la Libertadores, que para el club es tan especial», evocó el técnico.

«El comienzo fue muy duro, casi nos quedamos afuera de la fase de grupos hasta que llegó aquel gol de Ramón (Lentini) a poco del final ante Sporting Cristal, que nos dio la clasificación», rememoró el ex capitán.

El primer escalón era Libertad de Paraguay, después llegaron Defensor Sporting y Nacional de Uruguay. Y el Pincha no paró de ganar. «Empezamos a sentir que ahí podía ser. Teníamos un equipo muy maduro, muy bien formado, muy duro, con mucha mentalidad: un equipo fuerte en todo sentido. Si pienso en esos cruces, creo que Libertad era el mejor equipo», aseguró el ex entrenador del seleccionado argentino.

Por su parte, la Brujita resaltó: «En octavos nos empezamos dar cuenta que podíamos aspirar a algo más, siempre y cuando el equipo se siguiera consolidando. Encontramos un funcionamiento, una idea. Todo sumado al momento del equipo y a un estado anímico muy alto».

La final con Cruzeiro comenzó de local con un empate sin goles que en muchos provocó desazón para la revancha. «Ese equipo se sintió siempre mejor definiendo de visitante. Algo un poco histórico del club. El Chapu (Rodrigo) Braña estaba loco porque no habíamos ganado, pero con el correr de las horas se tranquilizó. El resultado no era del todo malo, nos tenían que ganar allá y nosotros estábamos seguros del partido que teníamos que hacer. Lo preparó bien Alejandro y a partir de esa seguridad fuimos a hacer un gran partido», abundó Verón.

«Era fundamental no desesperarnos, pero mi tranquilidad se dio cuando llegamos al estadio. Fue impresionante cómo cantaban los jugadores; los brasileños que estaban afuera se habrán asustado y pensaron: ‘Estos vinieron a ganar en serio’. Nunca lo viví, esa intensidad no la viví jamás», reconoció Sabella.

Y Estudiantes lo hizo: fue tetracampeón de América. Pasaron diez años, pero las grandes gestas superan el tiempo.